
Jesús Terrés
Buscaba la belleza
Booket, 2024
El hedonismo hecho literatura. Por el autor de Nada importa, más de 10.000 lectores «Jesús Terrés escribe de maravilla sobre las dos únicas cosas que importan: la bondad y la belleza.» MILENA BUSQUETS
«Esa manera de mirar se fijó definitivamente aquellos días y me convertí ya para siempre en un cazador de belleza y entusiasmos; un explorador de incandescencias, de momentos, de imágenes tan frágiles como aquel cemento blando tras el que había dejado a mi padre.»
El narrador de Buscaba la belleza traza en este libro un recorrido vital que parte de dos momentos trascendentales que han marcado su vida, separados por veinte años de distancia: la muerte del padre y el aborto de un hijo. Un viaje emocional en el que Jesús Terrés trata de diseccionar una generación de adultos que se pregunta: ¿esto era vivir?, mientras plantea temas como la no paternidad, el duelo, el amor y la búsqueda de la felicidad en un mundo incierto. A partir del hijo que ya no será, el protagonista de esta historia puede hacer las paces con su pasado, comprender que el sufrimiento forma parte de la existencia y que no puede haber belleza sin dolor.
Una novela cargada de poesía que en realidad es una anatomía de la pérdida, el miedo, el dolor y el placer; que abraza la gestión de las emociones y la necesidad del hedonismo como consciencia absoluta de la fugacidad de la vida.
Puntuación
Reseña
Para belleza, la que hay en el interior de este libro. Un libro lleno de sensibilidad y cargado de emociones y autodescubrimiento.
Terrés no se deja nada, se abre en canal, y nos enseña entre estas páginas sus pensamientos más íntimos tras enfrentarse a los momentos más oscuros y dolorosos de su vida. Realiza todo un recorrido por las sombras de su vida pasada, marcada por la muerte de su padre, hasta la época actual, con el lamentable aborto de su futuro hijo.
Como bien cita en su novela a Didion “La vida cambia deprisa. La vida cambia en un instante. Te sientas a cenar y la vida que conocías se acaba.«, captura la esencia de la novela. Esto mismo le pasó al autor cuando tan solo tenía 18 años. Su padre murió un domingo por la mañana, nada más llegar a casa, tras volver de su paseo de cada domingo. Sufrió un infarto de miocardio. La muerte llega muchas veces inesperadamente. Una experiencia durísima, dolorosa como pocas y eso marca, y mucho.
A raíz de este hecho, el autor hace una huida hacia delante, vive sin querer mirar al pasado… Pero a veces, para sanar heridas tienes que mirar de frente al problema y afrontar lo que duele para poder seguir avanzando. Aunque sí, parece fácil decirlo.
Estamos ante una autobiografía muy emotiva, cargada no, cargadísima de sentimientos en cada página, donde se tratan temas como la pérdida, el duelo y la lucha interna por sanar estas heridas. Cada capítulo de su vida se convierte en una meditación sobre el dolor y la memoria.
A pesar de los temas tan delicados de los que trata, es un libro de esos que termina totalmente subrayado, de esos en los que cada párrafo contienen gran belleza. Muchas frases logran que te palpite el corazón cada vez que te pones en la piel del autor.
Considero que es de una gran valentía ya no solo afrontar y seguir para adelante con lo ocurrido, sino de compartir esta historia y abrirse y exponerse de tal manera para mostrarnos sus pensamientos, su dolor…
Sí, lleva ya tiempo este libro publicado, pero yo recientemente acabo de descubrir la sensibilidad con la que escribe Terrés y he caído en sus redes, he tenido que suscribirme irremediablemente en su newsletter semanal de cada sábado. Y me da que sin duda tendré, también irremediablemente, hacerme con su nuevo libro que se publica ahora en Febrero.
En definitiva, un libro cargado también de espereza, para recordarnos lo efímera y frágil que es la existencia, y cómo un solo evento puede alterar todo nuestro interior.
“No hay cicatriz, por brutal que parezca, que no encierre belleza. Una historia puntual se cuenta en ella, algún dolor. Pero también su fin. Las cicatrices, pues, son las costuras de la memoria, un remate imperfecto que nos sana dañándonos. La forma que el tiempo encuentra de que nunca olvidemos las heridas”.
“Si niegas el dolor negarás también la alegría. No existe una cosa sin la otra. La vida son las dos cosas. La belleza son las dos cosas”.